Guggenheim

En 1922 Braque sorprende a sus coetáneos en el Salón de Otoño con sus Canéforas. Estas figuras femeninas, cuya temática nos retrotrae a la Antigüedad clásica, son similares a las Ninfas de la emblemática obra del clasicismo francés Fuente de los inocentes, de Jean Goujon. Las figuras de Braque que, por sus proporciones y colores antiacadémicos, aún pertenecen a los últimos momentos del Cubismo, encarnan también la complejidad del “retorno al orden” y a la figuración de un Braque fascinado por Corot y Chardin en los años veinte.

En 1931, Braque ilustra la Teogonía del poeta griego Hesíodo (siglo VII a.C.) para el marchante, editor y gran apasionado del grabado Ambroise Vollard. El relato, dedicado al nacimiento del universo y al origen de los dioses, es considerado como uno de los grandes textos de la mitología griega. Entre 1932 y 1935, ejecuta una serie de dieciséis aguafuertes, que serán publicadas por Maeght, en 1955: línea negra impresa sobre fondo blanco para los grabados y, en negativo, línea blanca entallada sobre fondo negro para los yesos pintados y grabados que Braque concibe paralelamente. Como las figuras mitológicas y las naturalezas muertas de la época, estas obras poseen un estilo curvilíneo y propicio a la metamorfosis.