Guggenheim

En paralelo a la historia del arte contemporáneo que tuvo lugar en el interior de China discurre la historia de los artistas chinos que vivían y exponían en el extranjero. Durante la década de 1990 y a comienzos de la de 2000, las bienales y exposiciones internacionales de arte contemporáneo global llevaban a escena narrativas que hablaban de temas habituales, como la identidad, la diáspora y la globalización.

Las obras de los artistas chinos solían destacar en estas muestras. Algunos de estos autores llegaron a entender los nuevos modos en que se presentaba su trabajo, conscientes de lo que el sistema podía esperar de ellos, y de cómo podían subvertirlo a través del arte. Cai Guo-Qiang, Chen Zhen, Shen Yuan y Yang Jiechang recuperaron la estética y la filosofía tradicionales chinas, al igual que técnicas de gran significado cultural, como la pólvora o la tinta, para figurar como chamanes de una realidad alternativa que podía contrarrestar los males del moderno Occidente. Se recrearon en lo que Chen denominó la “transexperiencia”, que suponía vivir entre múltiples temporalidades, culturas y visiones del mundo, y trataron de dar una forma fantástica a aquella situación de descontrol.

A mediados de los años noventa, otros artistas habían llevado su mirada crítica hacia los modos en que su obra se utilizaba para servir a la demanda de multiculturalidad de un nuevo mundo artístico global, incluso cuando dependían de las oportunidades que les brindaban las exposiciones internacionales, en ausencia de un sistema de museos y galerías bien desarrollado en China. Autores como Yan Lei y Zhou Tiehai expresaron la ansiedad que les producía esta cuestión empleando el humor y la sátira para sacar a la luz la influencia distorsionadora que comisarios y críticos foráneos estaban ejerciendo en el mundo del arte chino.

También empezaron a desempeñar su papel los acontecimientos del mundo real, que afectaban a China de manera creciente. En 2001, un avión espía estadounidense apodado “The Bat” [El murciélago] se vio obligado a realizar un aterrizaje de emergencia en la isla de Hainan. El Proyecto murciélago, de Huang Yong Ping, ilustra cómo el arte exploró el complejo entramado de realidades geopolíticas en transformación que caracterizó el cambio de milenio.