Guggenheim

A principios de la década de 1950, Arthur Drexler describió los automóviles como “esculturas vacías con ruedas”. En esta sala reafirmamos ese enunciado al yuxtaponer cuatro de los más bellos automóviles del siglo xx a esculturas de dos de los artistas más importantes del mismo periodo: Figura recostada, de Henry Moore, definida por sus suaves curvas; y el colosal móvil de Alexander Calder 31 de enero, que destaca por su incesante y grácil movimiento.

Cada uno de estos automóviles sobresale por su excelencia técnica —dos de ellos están considerados como los vehículos de serie más rápidos de la carretera—, pero aquí celebramos la belleza de sus fluidas líneas. Al igual que las grandes obras de arte, el Bugatti Type 57SC Atlantic, el Hispano-Suiza H6B Dubonnet Xenia y el Pegaso Z-102 Cúpula tienen un valor excepcional como ediciones limitadas realizadas para entendidos. Pese a haber sido producido en serie, también del Bentley R-Type Continental se fabricaron únicamente cerca de 200 ejemplares. Otra analogía entre este trabajo y el del estudio del artista se refleja en las carrocerías de estos automóviles, moldeadas una a una por artesanos que doblegaron el metal de manera manual para configurar sus curvas compuestas.

El Atlantic, creado por Jean Bugatti, estuvo ligado a una familia inmersa en el mundo del arte y la arquitectura durante varias generaciones. Junto al automóvil, se presenta aquí la escultura Pantera al acecho, obra del tío de Jean, el artista Rembrandt Bugatti. Así, se puede apreciar cómo ambas creaciones evocan el movimiento.