Guggenheim

“La corona de Jean-Michel tiene tres puntas, una por cada uno de sus tres linajes reales: el poeta, el músico y el campeón de boxeo. Jean medía sus destrezas con todo aquel que consideraba fuerte, sin prejuicios respecto a sus gustos o edades”.
—Francesco Clemente, artista

Basquiat cuestiona la historia occidental creando imágenes que honran al hombre negro como rey o como santo. Con el característico motivo recurrente de la corona, el artista reconoce la majestad de sus héroes: deportistas, músicos y escritores. Inspirado por sus logros, Basquiat consideraba su labor como una continuación de ese noble linaje, y a menudo se representa en sus autorretratos portando la misma corona. Este símbolo adopta diferentes formas: puede ser un halo, o una corona de espinas, con la que el artista pone de relieve el martirio que suele asociarse con la santidad. Para Basquiat, estos héroes y santos son guerreros, y en ocasiones los representa triunfales, alzando los brazos, victoriosos.