Guggenheim

"Eso es precisamente lo que yo quería que la gente pensara, por qué no se puede ser nuevo. Para tener integridad es necesario vivir, y no somos inmortales. Sin embargo, aquí la máquina puede conservar su integridad para siempre al no haber funcionado".

The New Museum of Contemporary Art invitó en 1980 a Jeff Koons a realizar una obra para su escaparate de la 5ª Avenida de Nueva York, a lo que Koons respondió creando una nueva serie con electrodomésticos, principalmente aspiradoras y enceradoras, que extrajo de sus embalajes para introducirlos directamente en vitrinas de acrílico iluminadas con fluorescentes. Estos objetos no habían sido alterados, pero tampoco habían sido utilizados, por lo que nunca sirvieron al fin para el que se fabricaron; de este modo, mantienen ese halo de novedad que resulta tan atractivo para los consumidores. Koons elige cuidadosamente los electrodomésticos por sus cualidades antropomórficas; los considera máquinas casi vivas, ya que se hinchan y deshinchan como los seres humanos al respirar. Las formas y los títulos de estas obras reflejan dualidades como lo femenino y lo masculino, lo seco y lo húmedo, la vida y la muerte. Estos objetos, diseñados para desempeñar una función de limpieza, consiguen mantenerse prístinos bajo la luz de los tubos fluorescentes, que remiten a las creaciones minimalistas de Dan Flavin.