Guggenheim

Los acontecimientos de 1989 y sus consecuencias transformaron China. Los artistas afrontaron la época de mano dura que siguió a Tiananmén con un espíritu de reflexión contenida y constante, tendiendo hacia el trabajo analítico y conceptual que había comenzado a surgir en la década de 1980. Una nueva conciencia crítica que ponía en duda los sistemas de autoridad, como la burocracia, la ideología y el propio lenguaje, llevó a los artistas de todo el país a denunciar las convenciones sociales y a tratar de sacar a la luz los procesos que perpetuaban su connivencia.

Un heterogéneo grupo de artistas vinculados a la Academia de Bellas Artes de Zhejiang, en Hangzhou, entre los que se encontraban Geng Jianyi, Qiu Zhijie, Wang Guangyi, Wang Jianwei, Wu Shanzhuan y Zhang Peili, crearon una serie de proyectos conceptuales. En muchas de sus obras se ponían de manifiesto procesos mecanicistas, una sensibilidad documental y medios minimalistas que imitaban con astucia los sistemas que trataban de subvertir. En Pekín, el Grupo Nueva Medición —un colectivo de tres artistas que a través de su colaboración pretendían eliminar cualquier rastro de individualidad— buscaba hacer una síntesis del arte en una serie de reglas y normas pormenorizadas. En Shanghái, pintores abstractos como Yu Youhan y Ding Yi desarrollaron rigurosos sistemas para la realización de marcas o signos en sus obras. Estos autores adoptaron las prácticas conceptuales de otros artistas europeos, japoneses y estadounidenses, pero también reaccionaron ante su entorno inmediato, escarbando en las estructuras de poder para dejar traslucir su propio absurdo.