Guggenheim
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1899

Según su propio testimonio1, Henri Michaux nace en el seno de una familia burguesa, francófona, en la que convergen lejanos orígenes alemanes y españoles. Una dolencia cardíaca congénita, a la que hará referencia en diversos escritos, le acompañará toda su vida.

1901–1914

De su infancia belga, entre Bruselas y la región de la Campine, quedan testimonios de introspección, un sentimiento de aversión hacia la comida y melancolía. El Michaux adolescente desarrollará pasiones tempranas por la ornitología y la entomología, y una cierta curiosidad por la escritura china.

1915–1919

Estando bajo ocupación alemana, durante la Primera Guerra Mundial, Michaux atraviesa una crisis mística y manifiesta su sensibilidad hacia las palabras, sintiendo una fuerte inclinación a la lectura. Serán años de “lectura y bricolage intelectual”. La universidad permanece cerrada por el conflicto bélico hasta 1919, año en que Michaux se matricula en Medicina, aunque no llegará a graduarse.

1920–1923

Enrolándose como grumete, “sin conocer el oficio”, Michaux hace diversos viajes a Inglaterra, Brasil y otros puntos del mapa europeo y americano: “Bremen, Savannah, Norfolk, Newport-News, Río de Janeiro, Buenos Aires”. Tras su retorno a Marsella y después a Bruselas, decide abandonar Bélgica “definitivamente” y se instala en París. Realiza sus primeras publicaciones en la revista Le Disque vert. Sus contribuciones regulares le permiten entrar en contacto con figuras como Jean Cocteau, André Gide, André Malraux, Vladimir Maiakovski y Francis Ponge.

1924–1925

Busca, sin éxito, un pseudónimo, y se resigna a firmar sus textos con su “nombre vulgar”. Conoce a Jean Paulhan, que será su gran lector, editor y amigo. Descubre la pintura con gran asombro através de los trabajos de “Klee, luego Ernst, De Chirico…”. De ahí saldrán sus primeras tentativas pictóricas, en las que se refleja ya su ambivalencia respecto al canon surrealista.

1927–1933

Viajes a Ecuador, Turquía, Italia, norte de África y después, finalmente, Asia. Su fascinación por la India y, sobre todo, China se acrecienta de forma irreversible. Las expediciones dan lugar a libros como Ecuador y Un bárbaro en Asia (traducido al español algunos años más tarde por Jorge Luis Borges), que son recibidos con entusiasmo inmediato por la crítica y la comunidad literaria.

1937–1939

Se dedica al dibujo de manera más sistemática y desarrolla una serie de gouaches casi fosforescentes sobre fondos negros. Realiza su primera exposición en la Galerie Pierre de París, a la que seguirá la publicación de una primera colección de siete poemas y dieciséis pinturas por la editorial Gallimard.

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