Guggenheim

Yoko Ono (Tokio, 1933) es una figura pionera del Arte Conceptual y la performance. Sus obras cuestionan las convenciones y abordan temas fundamentales de la existencia humana. Algunos temas han marcado su carrera profundamente, como su creencia en el poder de la imaginación, el compromiso político, el sentido del humor y del absurdo, y la sensibilidad ante asuntos como los conflictos internacionales o el papel de la mujer en la sociedad. Sus propias experiencias vitales han dado forma a estas ideas, y han llevado a la artista a desempeñar un papel destacado en movimientos como el pacifismo o el feminismo. Los conceptos, y no los materiales, son el componente esencial de sus obras. Muchas de sus piezas son poéticas, absurdas o utópicas; otras son muy específicas y realizables, pero todas ellas reflejan el sentido del humor de la artista, así como su marcada actitud de crítica social. Algunas de sus ideas se plasman en objetos, mientras que otras permanecen en el ámbito de lo inmaterial.

Durante la década de 1960, Ono se convirtió en una figura destacada de la vanguardia neoyorquina y mantuvo una estrecha relación con otros artistas, como el compositor John Cage (1912–1992); George Maciunas (1931–1978), fundador del movimiento Fluxus, entre cuyos principios se encuentra la transformación de actividades cotidianas en arte; y el cineasta Jonas Mekas (n. 1922). En 1961, Maciunas organizó para Ono su primera exposición en solitario (una de las muestras más tempranas de pintura y dibujo conceptual en Nueva York). La artista volvió a Tokio en 1962; allí tuvo lugar el que fue su primer concierto y exposición individual en Japón, en el Sōgetsu Art Center, importante centro experimental dedicado a numerosas disciplinas artísticas que permaneció abierto entre 1958 y 1971. A su regreso a Nueva York en 1964, Ono continuó ofreciendo conciertos y realizando performances en el Carnegie Recital Hall (1965) y otras sedes, y participó en diferentes eventos de Fluxus en colaboración con otros artistas, como Nam June Paik (1932–2006) y Shigeko Kubota (1937–2015). En 1966 se traslada a Londres y participa en varias performances del Destruction in the Arts Symposium (DIAS), un evento internacional organizado, entre otros, por Gustav Metzger, que reunió a artistas, críticos y científicos relevantes de todo el mundo para sostener un debate en torno al tema de la destrucción en el arte.

Hichiko Happo (2014) tiene su origen en la performance Pintura de acción (Action Painting), realizada por la artista durante la retrospectiva que le dedicó el Museo Guggenheim Bilbao el 12 de marzo de 2014, y perteneciente a una serie que la artista comenzó en 2011. Sobre los nueve grandes lienzos que constituyen la obra, dispuestos uno junto a otro en el Auditorio del Museo, la artista escribió en japonés la expresión “siete fortunas y ocho tesoros” empleando una brocha y tinta sumi. La frase remite a una leyenda que la artista oyó cuando era una niña sobre Yamanaka Shikanosuke, un samurái japonés que había hecho votos para soportar “siete infortunios y ocho sacrificios” con el fin de salvar a su ciudad de la desgracia. La artista, impresionada por la leyenda, decidió dar la vuelta a la frase, añadiendo términos positivos que aplicó a su propia experiencia vital. A través de la tinta sumi, Ono también alude a la antigua tradición de la pintura y la caligrafía japonesas. En cada versión de estas Pinturas de acción, Ono desarrolla cualidades plásticas diferentes, de tal modo que el conjunto de lienzos resultante es único.