Guggenheim
Alice Neel

Como parte del proyecto Didaktika, el Museo diseña espacios didácticos, contenidos online y actividades especiales que complementan cada exposición, brindando herramientas y recursos para facilitar la apreciación de las obras que se muestran.

Bajo el título In Focus: a contracorriente, este espacio educativo diseñado para la exposición Alice Neel: las personas primero ofrece información adicional sobre el trabajo de la pintora estadounidense. Al margen de cualquier tendencia pictórica del momento, Neel documentó las personas que habitaron la ciudad de Nueva York entre las décadas de 1930 y 1980, en un intenso contexto político y sociocultural. La artista reflejó la energía y el alma de quienes posaban para ella: la mayoría desconocidos (outsiders) y, en los últimos años, también conocidos de la escena neoyorquina.

Pasión, dignidad, inclusión, activismo o sexualidad aparecen recurrentemente en su trayectoria y se explican en este espacio. También se ha seleccionado aquí el filme Alice Neel, dirigido por Andrew Neel y producido por el Legado de la artista, que, además de contener referencias de la ciudad de Nueva York en un amplio marco temporal superior a cuarenta años, incluye documentación del archivo personal de esta autora y cuenta con su propia participación, además de la de sus hijos Hartley y Richard Neel.

PASIÓN

De los diversos géneros que cultivó, entre ellos el paisaje urbano y doméstico y el bodegón, la verdadera pasión de la pintora Alice Neel fue, ante todo, el retrato o sus “imágenes de personas”, como ella prefería denominar este tipo de obras.

Neel trabajó al margen de las tendencias creativas que florecían en EE. UU. en la segunda mitad del siglo XX, fundamentalmente el Expresionismo Abstracto, el Arte Pop, el Arte Conceptual o Fluxus.

Fue una pintora figurativa, retratista de una sociedad multiétnica, diversa y humilde de la periferia neoyorquina, y de unos personajes que raramente eran retratados por los artistas coetáneos a Neel.

DIGNIDAD

Alice Neel trabajó en una época marcada por la depresión económica, la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría.

Sus retratos son psicológicos, más que puramente centrados en la fisionomía de sus protagonistas, que transmiten sensación de soledad y de tristeza, pero a la vez de dignidad y lucha ante las adversidades. El “ser” y el “estar”, pese a todo, frente al espectador.

INCLUSIÓN

Defensora de las minorías y de los “invisibles”, Neel se centró en la gente anónima, en los inmigrantes, los integrantes de la clase obrera, las prostitutas, los homosexuales y las personas transgénero, y también en artistas, galeristas, curators, etc., independientemente de su procedencia o estatus social.

ACTIVISMO

Sin estar siempre afiliada al Partido Comunista, con frecuencia mostró simpatía por sus ideales. En los años treinta comenzó a frecuentar los círculos comunistas y retrató a varios dirigentes del partido y a intelectuales próximos al mismo. La defensa de los derechos civiles, que refleja su firme preocupación por la justicia social en todos los ámbitos, queda patente en su obra como si de una pintura de historia se tratara.

SEXUALIDAD

Parejas, hombres y, sobre todo, mujeres forman parte de un universo pictórico en el que la sexualidad y la desnudez se muestran con naturalidad y sin prejuicios. Desde una perspectiva femenina y cruda, inexistente hasta entonces en el arte occidental, Neel aborda en su obra temas tabú, como el parto, el embarazo, la maternidad, el erotismo o el deseo sexual.

Alice Neel en su estudio en Nueva York, alrededor de 1960
Foto: The Estate of Alice Neel
© The Estate of Alice Neel, Bilbao, 2021