Arte que se come

10 alumnos de 5º y 6º curso, Colegio Escolapios Calasanz, Vitoria-Gasteiz

10 alumnos de 5º y 6º curso, Colegio Escolapios Calasanz, Vitoria-Gasteiz

Idioma: euskera
Artista: Nerea Lekuona
Profesor: Natxo Oyanguren

 
Este grupo, conformado por un reducido número de alumnos de quinto y sexto de primaria, participaba en un programa piloto centrado en el aprendizaje a través de las experiencias. El tema principal que en Aprendiendo a través del arte abordamos con el grupo fue la alimentación, una cuestión amplia y rica en referencias en el mundo del arte.
En este contexto, exploramos la relación entre la comida y el arte a lo largo de la historia, observando cómo este ámbito ha estado presente en las expresiones artísticas desde tiempos remotos hasta la actualidad. El alumnado exploró, entre otras creaciones, la representación de banquetes en la pintura clásica, donde simbolizaban opulencia y estatus social; la incorporación de alimentos a las obras que llevó a cabo el movimiento surrealista en el siglo XX; o el modo en que algunos artistas contemporáneos utilizan la comida como parte esencial de su trabajo, creando con ella esculturas o instalaciones efímeras.

Niñas y niños aprendieron cómo funciona el color y sus mezclas observando frutas y verduras de temporada, experimentando con los colores primarios para reproducir los múltiples tonos y gamas de la naturaleza, descubriendo, por ejemplo, que un plátano no es solo amarillo: si lo miramos con atención, encontraremos en él una amplia gama de colores. Crearon también paisajes a partir de fotografías de alimentos en proceso de descomposición realizadas con ayuda del microscopio. Además, cocinaron galletas sin azúcar, moldeándolas en forma de letras para montar animaciones, de modo que dieron vida y movimiento a la comida convertida en material artístico. Y también confeccionaron originales retratos efímeros con comestibles como azúcar, café, sal, frutas y verduras.

Al analizar algunos alimentos procesados, tomaron conciencia de la alta presencia de azúcar y sal que había en muchos de ellos. Durante varios meses, instalaron un letrero luminoso en la escuela mostrando datos sobre la cantidad de azúcar que incorporan mercancías como las bebidas gaseosas. Asimismo, rediseñaron envases mostrando de manera explícita e impactante el porcentaje de azúcar de muchos de estos productos. La experiencia les permitió comprender la importancia de una buena nutrición, saludable y variada, así como hacerse conscientes de las estrategias comerciales o publicitarias con las que se disfrazan algunos alimentos. El arte sirvió para mostrar o desvelar otra manera de mirar lo que comemos cada día.