Guggenheim

Desde del 17 de febrero de 2021, el Museo Guggenheim Bilbao presenta la instalación de la obra de Lucio Fontana Estructura de neón para la IX Trienal de Milán (Struttura al neon nella IX Triennale di Milano, 1951), que podrá verse de manera permanente en el Atrio del Museo durante los próximos tres años. Esta presentación excepcional es el resultado de la colaboración entre la Fondazione Lucio Fontana, Milán, y el Museo Guggenheim Bilbao.

A lo largo de su incomparable carrera, Lucio Fontana (Rosario, Argentina, 1899–Varese, Italia, 1968) hizo del espacio un tema de investigación y meditación constante, que abordaría en múltiples contextos y por medio de materiales muy diversos. Tras dar lugar al nacimiento del movimiento Espacialista y regresar a Italia en 1947, Fontana tomó progresivamente el camino de la abstracción y de la experimentación radicales. Pionero en su uso del vacío como generador de la obra de arte y componente diferencial de esta, Fontana fue una figura clave en el desarrollo de múltiples grupos de vanguardia —entre ellos, el grupo internacional Zero— así como referente para notables artistas de generaciones posteriores, como Yves Klein, Jorge Oteiza o Jesús Rafael Soto. Pese a ser mundialmente conocido por sus fulgurantes lienzos monocromos, cortados y agujereados, Fontana se consideró siempre un escultor y abordó cada pieza como una experiencia completa del color y el gesto, el tiempo, la profundidad, el volumen, el material y la luz.

La Estructura de neón para la IX Trienal de Milán puede, en este sentido, considerarse al mismo tiempo un dibujo, una escultura, una obra de diseño luminoso y un trazo expresivo congelado en el aire. Es también una de las expresiones más rotundas de la conjunción de arte y tecnología en el siglo XX. Realizada en un material sorprendente para los criterios estéticos de su época, la pieza resultó de un encargo específico para el vestíbulo de la Trienal de Milán de 1951. Es posible que Fontana respondiera, con su dibujo de neón espacial, a los famosos “dibujos lumínicos” realizados por Pablo Picasso en colaboración con el fotógrafo Gjon Mili en 1950. Planteando el uso de la luz eléctrica como material atípico y novedoso respecto a las formas artísticas tradicionales, Fontana proponía con sus cien metros de neón rizado y caótico un tour de force a la capacidad de la industria de la época, haciendo así efectiva una de las proclamas del Manifiesto Espacialista de 1948: “Con los recursos de la técnica moderna, haremos que aparezcan en el cielo: formas artificiales, / arco iris de maravilla, / carteles luminosos”. La redacción del segundo manifiesto de este movimiento por parte de Fontana coincidió, de hecho, con la creación de su gran obra de neón. Esta uniría, de manera inesperada, la estética del Barroco —que tanto admiraba el artista desde su juventud— con el programa tecnológico de la era espacial.

Instalada en el Atrio del Museo Guggenheim Bilbao, la complejidad de la Estructura de neón para la IX Trienal de Milán encuentra un interlocutor de excepción en el emblemático edificio de Frank Gehry, cuyos bocetos garabateados en papel no ocultan cierta familiaridad con los arabescos espaciales de Fontana. Por su luminosidad y dimensiones, el imponente neón burla la perspectiva y la distancia, proporcionando a quien la observa una experiencia intensificada de la arquitectura, perceptible tanto desde el interior como el exterior del Museo. La presentación de esta obra, en este enclave de excepción y de manera permanente durante los próximos años, da cuenta de la relevancia de la obra de Fontana en la constelación de Museos Guggenheim y constituye un corolario a la retrospectiva Lucio Fontana. En el umbral presentada en Bilbao en la primavera de 2019.

Curator: Manuel Cirauqui

Estructura de neón

Time-lapse (cámara rápida) de la instalación de la obra Estructura de neón de Lucio Fontana en el Atrio del Museo Guggenheim Bilbao