Guggenheim
Bauhaus

En el marco del proyecto Didaktika, el Museo diseña actividades y espacios educativos que sirven como complemento a las exposiciones y aportan herramientas y recursos, tanto en las salas de exposición como online, para contribuir a una mejor comprensión de los artistas y su obra por parte del público.

En esta sección didáctica dedicada a Vasily Kandinsky cobran protagonismo personas, lugares y acontecimientos que influyeron en su vida y práctica artística. Desde sus años de formación en Rusia hasta los fructíferos períodos que pasó en Alemania y Francia, Kandinsky mostró su inquietud intelectual y su orientación hacia la vanguardia. Aquí proponemos al público que descubra sus dibujos experimentales, su investigación en torno a la relación entre colores y sonidos, sus enseñanzas y escritos teóricos, así como un glosario de términos clave. Estos puntos de inflexión, en su conjunto, contribuyeron a que Kandinsky desempeñara un papel pionero en el desarrollo del arte abstracto o no figurativo en Europa a comienzos del siglo XX.

INNOVACIÓN EN LA DOCENCIA

La Bauhaus (Alemania) fue una escuela de arte, arquitectura y diseño en la que se gestó un enfoque innovador de enseñanza y aprendizaje durante la primera mitad del siglo XX. Un modelo interdisciplinar, en el que docentes y alumnos desempeñaron un papel significativo. La Bauhaus se convirtió en el “lugar para ser moderno”.

En 1922, Kandinsky aceptó allí un puesto de profesor y, junto a otros artistas y colegas pioneros de esta nueva perspectiva pedagógica —como Anni y Josef Albers, Marianne Brandt, Gertrud Grunow, Johannes Itten o Paul Klee—, se convirtió en parte de una de las comunidades más experimentales del momento.

La Bauhaus se vio obligada a cerrar en 1933 debido a la adversa situación política que sufría Alemania, dominada por el auge del nazismo.

LA EXPERIMENTACIÓN CON EL COLOR, LAS FIGURAS Y LAS FORMAS

Kandinsky estudió el color y sus efectos psicológicos y espirituales, y desarrolló una teoría de la forma basada en la geometría. A su juicio, el amarillo era un color que podía desasosegar a las personas, mientras que el azul les haría sentirse bien, con los pies en la tierra. También creía que el triángulo encarnaba emociones relacionadas con la acción y la violencia, que el cuadrado representaba la paz y la calma, y que el círculo sugería el plano espiritual.

En último término, su fragmentación de la figura y experimentación con la forma le situó en la senda de la abstracción.