Guggenheim
Serra-Detalle

Reconocido internacionalmente por su obra escultórica de carácter monumental, antes de adentrarse en ese ámbito Richard Serra (San Francisco, 1938) abordó el dibujo, que ha seguido cultivando a lo largo de toda su carrera. En su producción dibujística y gráfica destacan cuestiones muy presentes también en su escultura, como la importancia de la materia, el proceso artístico, el registro del tiempo y las alteraciones de la percepción.

Durante un viaje realizado en 1970 a Japón, Serra tuvo la oportunidad de pasear por los jardines zen del templo Ryoanji de Kioto. Allí descubrió que, en lugar de focalizarse la atención en elementos concretos del paisaje, se planteaba el conjunto como un espacio total, en cuyo diseño se tienen en cuenta factores que influyen en su contemplación, como el tiempo, el movimiento y la meditación, que serían a partir de entonces preocupaciones centrales en la obra de Serra.

EXPERIMENTACIÓN CON LA MATERIA

Richard Serra concede un papel determinante al proceso de creación, durante el cual las técnicas y materiales empleados determinarán el resultado.

Papeles japoneses kozo

Para sus dibujos o grabados, Serra elige papeles artesanales japoneses de gran gramaje, generalmente de kozo (un tipo de morera), empleado de manera habitual en Oriente y elaborado mediante técnicas tradicionales. Existen en Japón otros tipos de papel procesados con fibras vegetales, como el gampi y el mitsumata, pero, de los tres, el de kozo es el más resistente.

La corteza de kozo se ablanda mediante una laboriosa manipulación, con el fin de obtener unas largas fibras que son transformadas en pulpa y, después, disueltas en agua. En el molde (forma) de finas cañas de bambú cosidas entre sí se tamiza la pulpa. Posteriormente, se escurren las hojas y se prensan suavemente para extraer el exceso de agua, se separan y se secan al sol sobre un soporte liso.

Del óleo en barra a la creación del material

A lo largo de los años, Serra ha desarrollado diversos procesos de dibujo, caracterizados por el empleo exclusivo del negro, que contempla más como materia que como color. Visualmente, el negro es pesado, crea volúmenes densos, absorbe y disipa la luz.

A mediados de los setenta, sus cada vez más grandes Dibujos de instalación (Installation Drawings) llevan a Serra a crear una nueva herramienta muy personal: derritiendo varias barras de óleo y vertiéndolas en moldes rectangulares configura bloques de óleo. Esta técnica exige que emplee ambas manos a la hora de dibujar y que haga un mayor esfuerzo con todo el cuerpo.

Para crear sus Sólidos (Solids, 2008), Serra también derrite barras de óleo, pero con el fin de obtener una textura casi líquida, que vierte en una superficie sólida (una mesa o el suelo). Encima de esta capa de pintura líquida sitúa el papel, sobre el que a ciegas ejerce presión para generar distintas texturas.

Finalmente, en sus Recorridos (Rambles Drawings, 2015) —mostrados en esta exposición—, Serra reduce la escala de sus dibujos, que se vuelven más íntimos y ligeros. Sobre una mesa, extiende el material, que puede incluir distintos tipos de negros: óleo en barra, ceras litográficas, pastel, polvo de grafito, tinta de grabado, sílice y otras sustancias. Cubriendo los pigmentos, dispone un papel de gran gramaje y, con una pieza de acero, presiona la superficie firmemente.