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Anni Albers en su taller textil en el Black Mountain College | Anni Albers | Guggenheim Bilbao Museoa
Exposición pasada

Esta exposición propone una aproximación detallada a la obra de Anni Albers (Berlín, 1899–Orange, Connecticut, EE. UU., 1994), artista que se distinguió por la originalidad de su trabajo pictórico y textil, y por su íntimo conocimiento de los materiales y técnicas de la tejeduría, un modo de producción casi tan antiguo como la humanidad. Prestando especial atención a las conexiones entre los distintos períodos y series de su trayectoria, y destacando tanto sus motivos e ideas recurrentes como sus creaciones experimentales, Anni Albers: tocar la vista refleja la fuerza de una artista cuyo pensamiento humanista y esencial tuvo gran influencia en el arte de su tiempo y en el de generaciones posteriores.

Organizada en colaboración con The Josef and Anni Albers Foundation, esta muestra subraya el papel pionero de Albers en el renacer moderno del arte textil (Fiber Art). La artista se inspiró en las culturas precolombinas y en la industria moderna, aunque su trabajo trascendió las nociones de artesanía y de labor propia del género femenino. Además de haber llevado a cabo innovaciones en el tratamiento de las tramas textiles y una permanente investigación de motivos y funciones del tejido, Albers logró posicionarse frente al papel dominante de la pintura a través de los textiles y el grabado, considerados “géneros menores” a pesar de su profundo calado en la historia humana. En su empeño por lograr un contacto verdadero con el objeto, Albers también contribuyó a redefinir la obra de arte como diseño reproducible, ofreciendo al público una mayor accesibilidad a la producción piezas artística.

Anni Albers: tocar la vista es un homenaje a la mirada táctil y emocional de una artista que buscó siempre la pureza conceptual y la claridad en la realización del trabajo.

Anni Albers en su estudio del Black Mountain College, 1937
The Josef and Anni Albers Foundation, Bethany CT
Fotografía: Helen M. Post
© The Josef and Anni Albers Foundation, VEGAP, Bilbao, 2017

Sabías que...?

Anni Albers. El arte como exploración

El proyecto Didaktika ofrece a los visitantes ideas clave de las exposiciones a través de espacios educativos, actividades especiales y esta sección online bajo el epígrafe Sabías que...   En ella se explica el relevante papel de la educación y las fuertes convicciones artísticas de Anni Albers (Berlín, 1899 — Orange, Connecticut, EE.UU., 1994).  
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La escuela de la Bauhaus (Alemania). Primer encuentro con los textiles

Albers estudió en la Escuela de Artes Aplicadas de Hamburgo (Kunstgewerbeschule) en el año 1920, pero terminó desilusionada con la enseñanza tradicional y buscó una formación más experimental. Cautivada por un folleto de la Bauhaus, un nuevo centro alemán de diseño y artes aplicadas ubicado en Weimar, decidió solicitar allí una plaza en 1922.
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Black Mountain College, EE. UU. El aprendizaje en comunidad

Tras el ascenso al poder del partido nazi en 1933, la Bauhaus se vio forzada a cerrar sus puertas, pues las autoridades consideraban la escuela como un nido de comunistas y liberales, una fuente de lo que denominaron arte degenerado. Tanto Anni como su marido, Josef Albers, profesor de la Bauhaus, fueron invitados aquel mismo año por Philip Johnson, comisario del Museum of Modern Art (MoMA) de Nueva York, a ejercer la docencia en el Black Mountain College (Carolina del Norte, EE. UU).
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Descubriendo los textiles. Las colgaduras

El proceso creativo de Anni Albers constituyó una exploración constante, marcada por una serie de descubrimientos. En la Bauhaus se adentró en el mundo de los textiles, mientras que, años más tarde, en EE. UU., descubriría el potencial del grabado. Albers se matriculó en 1922 en el taller de textiles de la Bauhaus. En aquella época, según explicaba la propia artista, “el tema textil no se consideraba una materia específica, sino más bien una herramienta”.
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Experimentando con nuevas técnicas y materiales. Las texturas

En 1929, por encargo del arquitecto Hannes Meyer (entonces director de la Bauhaus), Albers diseñó una colgadura para cubrir un muro del nuevo auditorio de la Allgemeinen Deutschen Gewerkschaftsbundes Schule en Bernau (Alemania), empleando un material sintético parecido al celofán. Este tejido tenía dos lados que servían a dos objetivos distintos: uno absorbía el sonido y el otro reflejaba la luz. En esta época, comenzaba a ser conocido el trabajo de Albers y sus obras se fueron mostrando poco a poco en Berlín, su ciudad natal.
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Adentrándose en el grabado

En 1963, cuando los Albers vivían en New Haven, Connecticut (EE. UU.), Anni dio sus primeros pasos en el ámbito del grabado. La artista no tardó en descubrir que esta técnica le permitía una vía de expresión más rápida o, como ella misma afirmó, más libre:
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